El sábado no es una restricción, es la mejor oportunidad para recargar tu propósito.

La fe no elimina la ansiedad, pero te da un ancla en medio de la tormenta.

La verdadera valentía no es no tener miedo, es adorar a Dios aunque estés solo en tu grupo de amigos.

No todas las personas que te gustan son buenas para tu destino eterno.