Diez Mandamientos: Los

Honra a los que te dieron sombra cuando no tenías nombre. El padre, la madre, ese primer techo. Sin ellos, ni siquiera el pecado sería tuyo.

No fueron escritos con tinta, sino con el dedo de fuego sobre el lomo de la montaña. No piden opinión. No negocian con el polvo del que fuimos hechos. Los Diez Mandamientos

El séptimo día, siéntate. Deja que la tierra descanse de tu prisa. El tiempo también necesita arrodillarse. Honra a los que te dieron sombra cuando no tenías nombre

Ni su casa, ni su campo, ni el animal que lleva su sueño. Porque la paz del otro no es un mapa para tus pies hambrientos. (Pausa) No fueron escritos con tinta, sino con el

Porque la ley pesa, y el hombre prefiere el vértigo de caer a la paciencia de aprender a volar.

No codiciarás la mujer ni el hombre del otro. El deseo no es un delito, pero la envidia es un veneno que se bebe solo.

No te harás imagen. Porque lo eterno no cabe en el oro ni en la madera que la polilla besa.