A partir de ese día, los niños de todo el mundo tuvieron lugares mágicos para jugar, llenos de risas, juegos y aventuras. Y Lola, la pequeña oruga, se convirtió en una mariposa hermosa, recordando siempre la lección que aprendió de la mariposa mágica: que la amistad y la felicidad pueden cambiar el mundo.
Lola pensó por un momento y luego dijo: "Quiero que todos los niños del mundo tengan un lugar seguro y feliz para jugar".
Espero que disfrutes de este cuento. ¿Quieres escuchar otro?